Carrusel de imaxes de exposición

Lluís Hortalà: "Guillotine", 2017-2019
Lluís Hortalà: "Guillotine", 2017-2019
Guillotine (Prado), 2018-2019
Lluís Hortalá: El fusilamiento de Maximilian, 2018
Ante la Ley (Before the Law Sits a Gatekeeper), 2020-2022
Lluís Hortalá: "Ante la Ley", 2020-2022
Guillotine (Prado), 2018-2019
Lluís Hortalá: "Guillotine" (Prado), 2018-2019
Lluís Hortalá
Lluís Hortalá: 1 de octubre de 1946, 15:54 pm, 2025-2026
Lluís Hortalá
Lluís Hortalá : Salas da mostra
Lluís Hortalá
Lluís Hortalá: Ante la ley, 2019-2020. Colección de arte Banco Sabadell, Barcelona
Lluís Hortalá
Lluís Hortalá: Nuremberg (Nümberg), la historia siempre se repite dos veces, 2023-2025
Pausa
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LLUÍS HORTALÀ. Ante la Ley

27 Febrero 2026 - 31 Mayo 2026
Primera planta y Doble Espacio
Comisariado:
Santiago Olmo

Lluís Hortalà (Olot, Girona, 1959) juega con el engaño y la confusión de la mirada, sumergiéndonos en el arte del trampantojo. Centrándose cuidadosamente en el detalle, incide en una pintura realista hasta el extremo, que es mimética con las texturas y los brillos, capaz de reproducir visualmente el tacto y, a veces, la temperatura fría de las piedras. En esta pintura parece que no hay nada más que técnica; eso sí, impecable. Sin embargo, por detrás de la técnica afloran el sentido y los significados. En cada una de las obras hay una narrativa, una red de conexiones que construye un marco reflexivo sobre la historia; también, y sobre todo, la historia de la pintura y de la cultura.

Su obra de principios de los 2000, se caracterizó por estudiar el paisaje que frecuentaba como alpinista y montañero. El paisaje era la montaña, las formas de los pináculos, pero sobre todo la roca, la textura de la piedra, la rugosidad caprichosa, geológica y mineral. Esta atención a la piel de las rocas, a su textura, es un precedente de todo lo que vendrá después: la representación de una ornamentación arquitectónica y de estilos que encuadran ideologías y políticas, formas de juzgar.

Con el título de la exposición, Ante la Ley —que también da nombre a varias de sus obras—, Lluís Hortalà nos remite a uno de los cuentos más conocidos de Kafka, quizá el más divulgado junto con La metamorfosis (también llamada La transformación en traducciones recientes). Con esta referencia, Hortalà nos invita a explorar la tensión entre el acceso y la barrera, entre lo visible y lo prohibido, temas que atraviesan el universo kafkiano y resuenan en su obra plástica.

La muestra incluye algunas de sus series más recientes, que despliegan progresivamente juicios sobre las leyes cambiantes del gusto. Comienza con el contraste entre chimeneas rococó y neoclásicas, que precedieron a la guillotina y la anunciaron formalmente: una manera de juzgar la vida o la muerte desde la ley durante la Revolución francesa. Continúa con las paredes —pintadas o enteladas— y las puertas que conectan las salas de grandes museos europeos, como el Prado de Madrid o la National Gallery de Londres. Todos ellos se convirtieron en tribunales desde los que juzgar no solo el arte, sino también las naciones que los crearon.

Por último, llegamos a la puerta y a las ventanas de la sala del tribunal donde se celebraron los juicios de Núremberg, que sentaron las bases del mundo democrático posterior a 1945, en el que hemos vivido hasta nuestros días. En aquel proceso se juzgaron los crímenes del nazismo y se afirmó la necesidad de leyes legítimas, frente a cuya ausencia acechan los demonios con los que nos ha tocado vivir: los mismos que hoy resurgen, reivindicando liderazgos totalitarios y enarbolando la bandera del capricho autoritario y del odio. Recordar sirve para luchar y resistir. Kafka entre nosotros es una luz que advierte de las tinieblas que nos amenazan.