ARTE Y SILENCIO. Meditación en el CGAC
Tras una larguísima etapa de milenios en la que la meditación aparecía como una técnica accesible solo para grandes mentes iniciadas a partir de un aprendizaje con una entrega casi absoluta, el desarrollo intelectual humano y la apertura al pensamiento abstracto permiten ahora acceder a los estados meditativos de un modo mucho más rápido.
¿Por qué meditar con el arte? La meditación y la percepción artística tienen puntos en común muy evidentes y de un potencial enorme. La persona que practica la meditación se abre a estados de conciencia más allá de la lógica, busca un nivel de apertura en el que la mente abandona la seguridad de lo conocido para captar en profundidad los matices de un viaje maravilloso e inacabable. Entramos en una dimensión que parece ampliarse increíblemente, en relación con la pequeña inmediatez en la que habitualmente vivimos.
Por su parte, el arte aparece como un lenguaje infinito que conduce a emociones nuevas y a descubrimientos profundos en lo que respecta a nuestra forma de captar tanto lo que nos rodea como nuestro propio interior. Funciona con códigos absolutamente libres, más allá de cualquier frontera artificial, ya hablemos de límites geográficos, diferencias idiomáticas, creencias o hábitos sociales.
El arte produce efectos distintos en cada persona. Cuando ponemos nuestra atención sobre una obra continuamos el proceso creativo a través de nuestra visión y de nuestra percepción emocional e intelectual, pero suele dejar un poso nuevo que se integra definitivamente en lo más profundo de nuestro ser. Abrirnos al arte a través de la meditación, o a la meditación a través del arte, nos permite multiplicar estos efectos.
El objetivo de la actividad es conducir al grupo participante hasta un nivel adecuado de silencio mental. De este modo, el canal de comunicación con la obra se realiza desde una actitud de pensamiento distinta a la habitual. Iremos más allá del plano consciente para acceder al mensaje de la creación artística, más que desde el conocimiento, desde el sedimento de los aprendizajes y de la experiencia que tengamos individualmente.
Carlos Arias
Este domingo la sesión de meditación se realizará en torno a tres obras de la exposición En construcción: Building Blocks (2011) de Fernanda Fragateiro, Mar Rojo (1986) de María Luisa Fernández y De/Construcción (2017) de Héctor Zamora.
CARLOS ARIAS (Lugo, 1959) se formó en meditación en distintas escuelas y realiza trabajos individuales desde el año 2000. Entre 2011 y 2017 perteneció a la escuela internacional Medita Today. Desarrolla un proyecto propio basado en la experiencia adquirida en trabajos realizados tanto en el Estado español como en Francia y en su propia evolución personal. Desde hace más de diez años ofrece sesiones y talleres de meditación en distintos puntos de Galicia y prácticas más largas de meditación en la naturaleza. Licenciado en Filología Hispánica, cuida especialmente los mensajes verbales, al entender la palabra como un instrumento potentísimo para liberar la mente. Ha publicado obras literarias y ensayísticas como O barco de seixo (Novo Século, 1995), Libro das capitulacións de Xulio Corveira Andrade (Toxosoutos, 2003), Eugenio Granell (Xunta de Galicia, 2005), Ríos que se abrazan (Toxosoutos, 2008), Dor da claridade (Bubela, 2008), Sobol (Sermos Galiza, 2014) o Eugenio Granell. Un hereje contemporáneo (Fundación Eugenio Granell, 2018). Desde el año 2006 es miembro del movimiento Sentimentalismo - Vangarda Artística Galega.
PERSONAS DESTINATARIAS
Público adulto, con cualquier nivel de conocimiento o familiaridad con el arte o con la práctica meditativa. No obstante, las personas que se encuentren en algún tipo de tratamiento psicológico o psiquiátrico conviene que consulten con especialistas respecto a los efectos que pueda tener esta práctica en su evolución.
PLAZAS
Para participar en esta actividad no es necesario solicitar cita previa. Pueden participar desde una persona hasta un máximo de 25. El grupo se formará por orden de llegada en el vestíbulo del CGAC.
