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CURSO FEMENINO PLURAL: CUATRO EVANGELISTAS DE LA MODA EN EL ARTE CONTEMPORÁNEO

29 Marzo 2022 - 05 Abril 2022
HORARIO: 19:00 - 20:45h
Coordinación:
Gema Baños
Dirección:
Blanca Paula Rodríguez Garabatos
Plazas:
100
Matrícula:
30 €

El presente curso monográfico ofrece una reflexión acerca de la transversalidad entre dos disciplinas artísticas, la moda y la pintura, a través de la obra de una serie de artistas a las que hemos llamado “evangelistas de la moda”. Hablamos de cuatro artistas femeninas que, desde la vanguardia contemporánea, insuflaron vida nueva al arte y supieron romper los cánones establecidos, tanto en sus biografías como en su indumentaria.

Sonia Delaunay (1885-1979) fue una figura clave de la primera vanguardia parisiense. Junto a su marido, el pintor Robert Delaunay, emprendió una aventura artística que, basada en los contrastes de color y la disolución de la forma a través de la luz, la encaminó hacia la abstracción.

La pintora y diseñadora de origen ruso llevó a cabo una práctica artística multidisciplinar. Pasó de la pintura al interiorismo; y de este a la moda (y viceversa). Pinturas, diseños de moda y textiles se sumaron a sus innovadoras colaboraciones con poetas y escenógrafos con una naturalidad pasmosa. Una sencilla manta de bebé que realizó para su hijo Charles en 1910, la llevó a cambiar su rumbo artístico y a descubrir en la moda una nueva forma de expresión. Aquel diseño recordaba mucho a la apariencia del patchwork actual y con él quiso seguir (y mantener viva) la tradición de las madres ucranianas. Después de fundar con su marido el movimiento denominado simultaneísmo pictórico, en 1917, Delaunay abre en Madrid su boutique, Casa Sonia, que vistió con sus Vestidos simultáneos a grandes figuras internacionales como Gloria Swanson.

Tamara de Lempicka (1898-1980) inmortalizó a las mujeres sofisticadas, desinhibidas y ferozmente libres de los años veinte a través del pincel. Las pinturas de la reina del art déco, son un fiel reflejo de la figura femenina en la era del jazz. A medio camino entre los desnudos de Ingres y el cubismo suave, el retrato es el género que predomina en su obra. Los colores vibrantes y una sensualidad elegante y congelada marcan la pauta de un estilo fácilmente reconocible que ha inspirado a grandes popes de la moda, desde Versace a Ralph Lauren. En su momento, ella misma se convirtió en toda una fashionista, y supo utilizar la ropa como una poderosa herramienta de publicidad para su propia imagen. Solía aparecer a menudo vestida con diseños de couturiers y modistas como Schiaparelli, Lucien Lelong, Rose Descat y Marcel Rochas. Esta estrategia proporcionó una enorme visibilidad tanto a los diseñadores como a la propia Tamara a través de las revistas de sociedad.

Maruja Mallo (1902-1995) vistió el arte pictórico con la moda y de esa comunión nació una entidad nueva. Ella misma fue, a lo largo de su vida, una fiel seguidora de las tendencias fashion de cada momento. Desde sus posados con cuadros vestida al estilo de los años treinta en Madrid, hasta su reaparición en los años ochenta, en plena movida, envuelta en pieles y maquillada de manera exagerada, Mallo encarnó la feminidad como mascarada.

La moda es una constante en su obra. En su etapa más surrealista, explora el mundo de los maniquíes y los escaparates. A finales de los años veinte, trata el folclorismo en forma de bodegones de recuerdos u objetos cotidianos realizados bajo el influjo del art déco. También en torno a esa época, su obra refleja las ansias deemancipación femenina con cuadros de mujeres activas bañistas o ciclistas. La moda en este momento tenía como principal referente a Coco Chanel, quien con el abandono del corsé y la imposición de los tweeds de lana, los bañadores y el pantalón, diseñaba a la mujer moderna, un ideal que retrata y encarna la propia Maruja Mallo.

En la década de los treinta sus retratos geométricos influidos por el maquinismo y la idea de la mujer obrera, presentan una revisión racionalista del art déco, que discurre en paralelo a la labor en el mundo fashion de Madeleine Vionnet, quien con sus vestidos al bies, geométricos y racionales, revisa la imagen femenina de ese período. En los años cuarenta y cincuenta, los monumentales retratos de efigies femeninas firmados por Maruja Mallo, inciden en los peinados y los maquillajes de las retratadas, pero no lo hacen como accesorio, sino que el objetivo del cuadro reside de manera esencial en la minuciosa recreación pictórica de esos matices. Son representaciones que van en la línea de las novedosas tendencias creadas para la pasarela por Elsa Schiaparelli o Christian Dior.

Frida Kahlo (1907-1954), con su estilo totalmente personal, sigue inspirando e influyendo al mundo de la moda, los medios y el arte. Al observar sus retratos se puede constatar que Kahlo comprendió la importancia de la imagen y de la actitud, mucho antes de que estas palabras formaran parte del vocabulario del marketing de nuestro tiempo. Para ella, la vida era teatro y la ropa, su vestuario de escena, ya se tratara de un traje masculino en su adolescencia o del atuendo mexicano que adoptó tras su boda con Diego Rivera. Con el fin de ocultar sus imperfecciones físicas, Frida se cubrió con el traje regional tehuano, disimulando con coloridas blusas y mantos su torso oprimido por el corsé que sujetaba su espalda, mientras que sus largas faldas sobre enaguas ocultaban la deformidad de su pierna derecha, más corta, para la que creó un calzado con plataforma. Hoy día, esta vestimenta está automáticamente identificada con ella; es, simplemente, el “look Frida Kahlo” y ha sido homenajeado por grandes figuras del mundo de la moda como Jean Paul Gaultier, Givenchy, Valentino, Karl Lagerfeld, Lacroix o Kenzo… Su estilo, exótico fuera de México, se consideraba en su país desafiante y provocador. Una mujer que alardeaba de bigote y uniceja, vestida de indígena oaxaqueña, no era un modelo a seguir. No obstante, su ingente guardarropa tenía prendas de calidad, sedas, tafetanes y terciopelos, orfebrería muy cara y hasta la bota de cuero roja que utilizaba como prótesis de su pierna derecha (después de que se la amputaron), de cuyas cintas colgaban, coquetamente, dos cascabeles.

 

 

 

Programa:

29 marzo. Tamara de Lempicka: la baronesa del pincel

30 marzo. Maruja Mallo: del dandismo a la movida

31 marzo. Sonia Delaunay: el arte está en todas las partes

5 abril. Frida Kahlo: la it-girl del arte

 

 

Imparten:

BLANCA PAULA RODRÍGUEZ GARABATOS (Santiago de Compostela, 1973) es catedrática en Geografía e Historia, investigadora, escritora y docente. Se licenció en Derecho e Historia, en la especialidad de Historia Contemporánea y Estudios Americanos, por la USC y es doctora en Estudios Literarios por la Universidad de A Coruña, con una tesis titulada “Moda de la belle époque e indumentaria en la obra de Emilia Pardo Bazán”.

Ha impartido conferencias sobre moda en diferentes seminarios de la Universidad de A Coruña y participó en la Fashion and Design Conference, celebrada recientemente en la Escuela de Diseño Textil y Moda de Galicia (Esdemga) en Pontevedra y en 2021 dirigió el curso Vistiendo la época. La moda, el octavo arte, organizado por el CGAC. Además es autora de los libros Emilia Pardo Bazán y la moda y Emilia Pardo Bazán: visiones del dandismo, publicados ambos por Hércules de Ediciones.

Es colaboradora habitual de las revistas de cine Versión original e Icónica, y es autora de diversos artículos sobre las relaciones entre la moda, la literatura y el arte en publicaciones como Tropelías, Boletín galego de literatura, DeSignis, Cuadernos hispanoamericanos o La tribuna.

 

Personas destinatarias:

El curso está dirigido a personas interesadas en la historia de la moda y la historia del arte.

 

 

Inscripción:

El plazo de inscripción está abierto hasta el 17 de marzo de 2022. Las personas interesadas pueden enviar un correo electrónico a cgac.pedagogia@xunta.gal . En él deberán indicar su nombre completo, DNI, estudios, área de trabajo o interés, una dirección de correo electrónico y un teléfono de contacto. Una vez aceptada la solicitud, se informarán a las personas inscritas sobre cómo realizar el pago.

 

 

Certificación:

El CGAC expedirá un certificado a todas aquellas personas que asistan, como mínimo, al 75 % de las sesiones.

En función de la situación sanitaria que exista en el momento de la realización del curso, este se impartirá en la modalidad presencial o en línea.