Carrusel de imaxes de exposición

FOTO TALLER ARTISTA. CLAUDIO ZULIAN

EN EL ESPACIO Y EN LA VOZ LEEMOS EL TIEMPO. Trabajos del taller sobre el barrio de San Pedro dirigido por Claudio Zulian

06 Junio 2025 - 21 Septiembre 2025
Entrada y hall
Comisariado:
Claudio Zulian
Director/a del proyecto:
Santiago Olmo
Artistas:
Candela Conde, Silvia G. Armesto, Irina Malyuchenko, Noemí Moisés Méndez-Benegassi Gamallo, Ramón Yoshimura

Entre octubre de 2022 y febrero de 2023 tuvo lugar en el CGAC Vidas, una exposición individual del artista y cineasta Claudio Zulian que se centró en la producción de un nuevo trabajo inspirado en el barrio de Vite de Santiago de Compostela.

Los proyectos de Claudio Zulian, como artista e investigador, han abordado a menudo las diferentes maneras de construir los imaginarios simbólicos de la ciudad y sus barrios, a través de las vidas, memorias y anhelos de sus habitantes. En esta línea, la muestra que presentó en el CGAC tuvo como corolario un taller de artista, concebido como un espacio de reflexión, experiencia y creación en torno al tejido urbano y a las comunidades que lo habitan. Al estar el CGAC enclavado en el barrio de San Pedro, parecía lógica la elección de este vecindario como objeto o, por lo menos, como espacio de trabajo del taller.

El barrio de San Pedro, al este de Santiago de Compostela, nació como un arrabal en torno al Camino Francés, por el que los peregrinos accedían al centro histórico de la ciudad situado intramuros.

Su expansión se vio favorecida por el establecimiento de diversas órdenes religiosas que construyeron los monasterios de San Domingos de Bonaval o San Pedro de Fóra y Belvís. La evolución del barrio estuvo marcada por el lento crecimiento de la ciudad y por la estructura peculiar de su centro histórico, que ha preservado grandes franjas de suelo agrícola y espacios libres dentro de las manzanas de edificaciones.

En la actualidad, el barrio está compuesto por más de treinta calles estrechas, muchas de ellas peatonales o de tráfico restringido, con manzanas que incluyen amplias zonas libres de edificaciones.

Limita al norte con los parques de San Domingos de Bonaval y Monte da Almáciga, al oeste con el parque de Belvís, y al este y sur, con la avenida de Lugo, una vía de tráfico denso.

La rúa de San Pedro y su continuación en Concheiros son las principales vías de entrada de peregrinos y concentran la mayoría de los negocios de la zona.

En el barrio hay edificaciones religiosas como el convento de Belvís, las iglesias de San Pedro y Nosa Señora da Angustia, además de otros edificios vinculados a la Iglesia como el Centro Juvenil Don Bosco y el Seminario Menor, que incluye un albergue de peregrinos.

En los alrededores del parque de Belvís hay varios colegios y en el parque de Bonaval se localizan el Museo do Pobo Galego y el Centro Galego de Arte Contemporánea. San Pedro cuenta además con un centro sociocultural, con locales de diversas asociaciones culturales y con varios centros de enseñanza que completan su amplia oferta cultural.

A lo largo de una semana, una serie de discusiones permitieron al grupo de participantes en el taller sentar con el artista unas bases comunes de actuación que, desde lo visual, les permitieran abordar la compleja realidad del barrio. La propuesta ponía el acento en la adopción de puntos de vista nuevos o, por lo menos, no suficientemente explorados, pero para llevarla a cabo se requería mucho tiempo. Por eso, atendiendo a las demandas de las personas participantes, tanto el artista como el museo se mostraron de acuerdo en ampliar la duración del taller y extender las sesiones de trabajo a lo largo de todo un año. Esta decisión ha permitido madurar mejor un conjunto de proyectos susceptibles de conformar un fresco del barrio y de traducirse más tarde a un formato expositivo.

En el taller se propuso una lectura de la ciudad como organismo complejo, utilizando como herramienta primera el concepto de experiencia estética, con el que se pretende aludir, en primer término, a toda aquella información que nuestros sentidos son capaces de registrar en un entorno urbano y que, en definitiva, constituye el patrimonio de la ciudadanía (todos y todas vemos las mismas fachadas, oímos los mismos ruidos…). Por otra parte, está la manera en que dicha percepción se construye (a partir de las tradiciones interpretativas de diversos grupos: vecindario, turistas, personas expertas en distintas áreas de conocimiento…) y, finalmente, también la singularidad de cada una de las personas que habitan la ciudad y de quienes la observan.

A partir de estas tres dimensiones de la experiencia estética, el taller se desarrolló con un doble objetivo. Por una parte, bucear en las diferentes historias (sociales, políticas, urbanísticas, locales o globales) que pueblan la ciudad y reflexionar cuidadosamente sobre cómo se diferencian las experiencias estéticas de sus habitantes (algunos detalles de los edificios, por ejemplo, no los vemos porque no nos parecen significantes). Por otra parte, cada una de las personas participantes en el taller fue invitada a activar su propia cultura —experiencial, visual, literaria, filosófica…— para así poder leer el barrio y, al mismo tiempo, tejer un diálogo con los vecinos y vecinas en el propio acto de observar.

La primera fase del taller se desarrolló a lo largo de una semana, y posteriormente se sucedieron tres sesiones presenciales de varios días de duración y tres sesiones en línea.

Todas las personas participantes intervinieron en los procesos de recopilación de documentación, acción y desarrollo de los proyectos. Sin embargo, con el tiempo solo se han formalizado los cinco trabajos que ahora se presentan en el CGAC y que no aspiran a ofrecer una lectura exhaustiva de la riquísima vitalidad del barrio de San Pedro, sino, más bien, a mostrar la multiplicidad de acercamientos posibles y la creatividad que suscita.

Todos ellos oscilan entre una perspectiva propiamente documental y una mirada estética. Además, la diversidad de técnicas y herramientas utilizadas le confiere al conjunto un carácter poliédrico. Tres de las piezas incluidas en esta muestra —los trabajos de Noemí Moisés Méndez-Benegassi Gamallo, Irina Malyuchenko y Candela Conde— son obras videográficas; Ramón Yoshimura, por su parte, ha producido una serie de fotografías y Silvia G. Armesto, un conjunto de carboncillos y acuarelas sobre papel.

Este proyecto se inserta en una línea de trabajo del CGAC que promueve la participación del público y la conexión con los potenciales usuarios y usuarias del museo, con el vecindario y con los barrios no monumentales de nuestra ciudad, pilares fundamentales del entramado urbano que mantienen viva la cultura popular contemporánea. En esta línea se encuadra el proyecto Vidas, del propio Claudio Zulian, que contó con la colaboración y participación activa de los vecinos y vecinas del barrio de Vite (2022-2023); el ejercicio de comisariado solidario que supuso Colectiva de un colectivo (2019), una muestra articulada con obras de la Colección CGAC escogidas y montadas como exposición por las personas participantes en el proyecto educativo y de creación Na Varanda, o el programa de acción comunitaria actualmente en curso O forno da Amara, que pretende acercar al CGAC a las personas mayores a través de las fotografías que preservan su memoria.