Francisco Leiro no duda en revisar la tradición de la imagineria gallega fusionándola tanto con su experiencia cosmopolita neoyorquina, como con su manera de entender la escultura como diálogo directo con la materia y las formas. La madera y el granito son los materiales que dominan en sus primeras obras, en las que ya se apunta un humor al que será siempre fiel. Posteriormente, cuando se lo pide el proceso de trabajo, da entrada a materiales industriales y juega con un sentido más vivo y dinámico del color. Une así tradición y vanguardia, en lo que tal vez sea la principal característica de su trabajo.
Este catálogo acompaña la exposición dedicada al escultor en el Centro Galego de Arte Contemporánea (CGAC), celebrada del 31 de marzo al 28 de mayo de 2000.
