En su primera visita al Centro Galego de Arte Contemporánea, Jürgen Partenheimer no ocultó la cercanía que sentía por su limpieza formal y sus comedidos efectos lumínicos. A partir de un respeto cómplice inicial, dispuso una serie de intervenciones, aparentemente mínimas, tendientes a marcar una línea, una sensación de peso, volumen o ligereza, a insinuar una nueva dirección, a anular un punto de fuga, a crear una especie de huellas que el visitante finalmente identifica con la idea de ruta.
Este catálogo, algo alejado del tradicional recuento de obras expuestas, es reflejo de lo pacientemente propuesto por Partenheimer. Partiendo de la certeza de que cada una de sus exposiciones, incluso su participación en colectivos, se presenta como un diálogo múltiple (con el espacio, con sus posibilidades; con el responsable de la exposición, con sus ideas; con las realidades, con los ecos), se convirtió en una sucesión de conversaciones, intentando recrear esos sonidos tan familiares para Partenheimer.
Cada interlocutor aborda temas diferentes, aunque todos remitan, al fin y al cabo, al pensamiento teórico y plástico de un artista, con un retrato final de minuciosa coherencia. Se recuperaron algunas conversaciones y otras se hicieron pensando en este proyecto. En los textos que siguen se habla de arte, arquitectura, estética, música, lectura, viajes, diálogo entre culturas, investigación, ética. De recorridos, de esas preguntas cotidianas con las que se define una vida.
