En 1952 André Malraux publicaba Lee Musée imaginaire de lana sculpture mondiale, un texto capital en el que prefiguraba una nueva forma de concebir la Historia del arte como disciplina abierta, en la que la historia de los estilos se desdebuxa en favor de un entendimiento cruzado, con el que se abre lugar a las conexiones indebidas, múltiples y basadas en los afectos y las subjetividades. El museo imaginario de Malraux se acercaba en espíritu a los procedentes del museo moderno, situándose perto de los gabinetes de curiosidades, las cámaras de maravillas en las que los burgueses y nobles del renacimiento continuaban la tradición medieval coleccionando todo tipo de objetos extraños junto a obras de arte.
La exposición Wunderkammer, de Suso Fandiño insírese en esta tradicición y a la manera de una cámara de maravillas, dibuja una serie de recorridos y enlaces poco habituales, dibujando un espacio museístico en el que las obras conectan entre sí creando relaciones punzantes. Esta publicación pretende activar en el lector la necesidad de buscar significados ocultos reflexionando de manera lúdica sobre cuestiones como la muerte del autor, la futilidade del discurso hegemónico en la historiografía artística, el papel del espectador en el arte, el juego político de fronteras el marketing ideológico, la oposición entre la baja y el alta cultura o el análisis del lenguaje como sistema de configuración del pensamiento.
